domingo, 29 de enero de 2017

PESCADORES DE HOMBRES Y BIENAVENTURANZAS

En este mes se me quedó atrás el domingo pasado sin comentar el pasaje del Evangelio que tocaba porque la vida me tiene "atrapada" cuidando a mi gente y cuidándome un poquito yo misma. Y también otras cosas. Espero que me entiendan y espero volver a retomar un ritmo normal de publicaciones.
El Evangelio tiene la cualidad de que nos sirve siempre y, por eso, si comento hoy el pasaje del domingo pasado con el de hoy, creo que hasta se le puede sacar más partido.
Pescadores de hombres y Bienaventuranzas ligan muy bien: Felices aquellos que son capaces de pescar a los hombres y rescatarlos de su sufrimiento para que puedan llegar a ser felices como quiere Dios. Y felices también lo que son capaces de pescarse y rescatarse a sí mismos.
Las Bienaventuranzas nos hablan de una felicidad que va más allá de las cosas que deseamos. Es la felicidad de amar y de darlo todo en ese amor. Es la felicidad que nos hace ser más de lo que creemos ser y hacer más de lo que creemos que podemos.
Bienaventurados somos por Dios y por lo que hagamos unos por los otros y por nosotros mismos.



 

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