miércoles, 23 de julio de 2014

JESÚS, MAESTRO DE SONRISAS

En Semana Santa, visitando la iglesia de Fuencaliente, en La Palma, me sorprendió agradablemente un cartel que invitaba a sonreír y a entrar alegres en el templo porque nos íbamos a encontrar con Dios.

A Jesús siempre lo imagino y lo veo con una sonrisa. Natural, expresiva, contagiosa. Y así procuro presentárselo a ustedes, mis alumnos, porque Dios es un Dios alegre y que se alegra. Él siente y muestra alegría y se alegra con nuestras alegrías
 
Ya sabemos que vivir con alegría, y sentirla, a veces es muy difícil en las malas situaciones y en los malos momentos. Y también que, en un mundo lleno de dolor para tantas personas, hay muchos que se preguntan si hay lugar o razones para la alegría. Pero es que la alegría es una necesidad fundamental de las personas y el deseo de experimentarla está muy presente en el corazón de todos.
 
Los cristianos afirmamos que Jesús es nuestra alegría y nuestro gozo. Una alegría que no está puesta sólo en las cosas del mundo, sino en Dios. Una alegría que es muy fuerte porque viene de Dios y hace un poquito más fácil superar las piedras del camino.

Por tanto, buscar la alegría, el estar alegres, el amar y servir alegres... con la sonrisa que nos enseña Jesús, incluso hasta en las dificultades, es un buen plan para este verano... y para toda nuestra vida.

Internet está lleno de imágenes de Jesús sonriendo tan "guapas" como éstas. Nosotros podemos multiplicarlas hasta el infinito y más allá haciendo que esa sonrisa esté en nuestro rostro, en el rostro de todas las personas que podamos y en el rostro de nuestro mundo.
 
 
 

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